Pilates y embarazo, la combinación perfecta


 

La metodología de entrenamiento, salud y bienestar desarrollada por Joseph Pilates, conocida como el Método Pilates, es una práctica segura, confortable, de bajo y medio impacto y virtualmente indolora. Se trata de una ejercitación suave y delicada, adecuada para estimular el bienestar corporal y hasta espiritual, en un conjunto de movimientos y actividades cuidadosamente diseñados, que no requieren de un esfuerzo exigido ni de movimientos bruscos.

Por ello, es una técnica de salud y bienestar que bien puede ser practicada por embarazadas, a lo largo de todo el período de gestación. Sin embargo, este es un período especial de la condición humana. Por ello, si estás embarazada y quieres seguir una rutina de Pilates, te recomendamos hacerlo de la mano de un entrenador especializado en la técnica, y bajo la autorización y el consejo de tu médico u obstetra, para evitar cualquier tipo de complicación o contraindicación.

Si tu médico lo autoriza, el trainer de Pilates te sugerirá las técnicas y hasta la metodología que más te conviene seguir, según lo que buscas. El método Pilates puede ayudar a tonificar la musculatura, mejorar la postura, promover una mejor circulación sanguínea y motivar el correcto proceso respiratorio. También puede ayudarte en tu flexibilidad, y puede aportarte una sensación de bienestar ideal para prepararte para el parto y la maternidad.

Entre las técnicas de Pilates para embarazadas mejor acogidas por los practicantes, la técnica Stott es quizás la favorita. Ello puede deberse a su estructura estandarizada, gentil y cuidadosa durante este período particular.

Siempre se debe realizar una metodología suave y delicada, con mucho cuidado, pues el cuerpo y la resistencia, durante el embarazo, se ven modificados. Luego, tu cuerpo te dará las señales de advertencia si debes interrumpir un ejercicio. Recuerda siempre prestar atención a las señales que da tu cuerpo: la metodología de Pilates no debe asociarse a dolores, incomodidades o malestares de ningún tipo.

Las técnicas y los movimientos de Pilates pueden, también, adaptarse a cada cuerpo, en cada situación. Por ello, programa con tu entrenador una metodología que te permita ejercitarte con la mayor seguridad posible. Nunca debes exigirte, sino que la práctica debe ser disfrutada a lo largo de toda la sesión. No realices fuerzas abdominales ni fuerces una postura incómoda. Ten cuidado también con las estiradas, sin estirarte demasiado, en especial en tu columna, en la zona de tu abdomen, y en tus piernas.

Durante un embarazo saludable y sin contratiempos de ningún tipo, se puede practicar Pilates sin problema alguno, cuidando siempre del bienestar. Durante el primer trimestre se debe tener precaución de evitar la fatiga durante la sesión y, en lugar de ello, se debe salir de la práctica con renovadas energías que te prepares y te ayuden a lo largo de la jornada. Luego, conforme el embarazo siga su curso, se deberá ir minimizando las sesiones y las prácticas, acortando su tiempo y realizando ejercicios más lentos.

Durante el segundo trimestre del embarazo los músculos de tu cuerpo se estiran. En esta etapa debes cuidarte de los movimientos de estiramiento, en especial en la zona abdominal. También presta especial atención a la zona baja de tu espalda, y procura mantener siempre una postura erguida, pero confortable a lo largo de la sesión.

A partir de la semana 16 de gestación deberías evitar posturas recostadas boca arriba, ya que ella podría afectar la circulación sanguínea y la provisión de sangre al bebé. También a partir de la semana 14 o 15, y a lo largo del segundo y del tercer trimestre, puedes realizar ejercicios en Mat (colchoneta) en lugar de en máquinas, para minimizar el esfuerzo ejecutado. Durante este período muchas mujeres optan por las técnicas Reformer, Cadillac y Silla.


 

Actualizado: 16/05/2011

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