Plataformas vibratorias para Pilates


 

Hace pocos años las plataformas vibratorias se abrieron paso en el mercado, prometiendo ser el reemplazo definitivo a dolorosas, cansadoras y prolongadas rutinas de ejercicios, para mejorar tanto la salud como también el aspecto y la apariencia de una persona. La invención y los avances en la tecnología permiten, hoy en día, que las plataformas vibratorias sean también un recuso invaluable para rehabilitaciones corporales de muchos tipos, siendo también un aliado para nuestra recuperación y nuestra salud.

 

Las plataformas vibratorias son indicadas para diversos fines. Sus objetivos principales incluyen la tonificación muscular, que resulta por demás adecuado para mejorar la apariencia física, bajar de peso y lograr un aspecto inigualable en rutinas sencillas que se realizan casi involuntariamente.  La metodología de trabajo incluye simplemente pararse, en cierta pose, sobre la plataforma. Al accionar su encendido, la base oscila en una frecuencia media de 30 movimientos por segundo (30 Hz/s), estimulando el funcionamiento muscular y propiciando una mejor circulación sanguínea como consecuencia.

 

Hay dos tipos principales de plataforma vibratoria. La plataforma vibratoria vertical (o “multidireccional”) realiza un movimiento hacia arriba y abajo, en la frecuencia indicada por el usuario, o según su programa preestablecido, dependiendo del modelo. Su frecuencia oscilatoria habitual oscila entre los 25 y los 50 Hz, pudiendo ser mayor o menor a deseo del usuario. Su contra principal reside en su funcionamiento por debajo de los 15 Hz, donde la oscilación puede afectar los órganos blandos y abdominales de manera inapropiada.

 

La plataforma vibratoria oscilante (también conocida como plataforma “basculante”), en cambio, funciona en movimientos que simulan los producidos durante la actividad de caminar, hacia arriba y abajo, y hacia ambos lados. Su frecuencia media oscila entre los 18 y los 26 Hz, sin contraindicaciones semejantes a las de las plataformas de movimiento vertical. Ya que su frecuencia es menor, este tipo de plataforma presenta un impacto menor y una mejora en la transmisión de las vibraciones al usuario. Es más profesional y específica y, por ello, también es más costosa.

Plataformas Vibratorias: Verticales Vs. Oscilantes

Cualquiera sea el tipo elegido, ambas variantes pueden ser utilizadas para la concreción de objetivos concretos, de belleza y salud. Puedes utilizarlas para tonificar la musculatura, disminuir las grasas corporales, realizar una actividad aeróbica saludable, reafirmar tejidos, disminuir la celulitis, y estimular tus sistemas linfático y circulatorio. Para la práctica de Pilates, las plataformas vibratorias pueden ser un gran complemento, ya sea en el calentamiento inicial, o en la recuperación corporal durante y después de la práctica. Puedes realizar ejercicios sobre la plataforma, duplicando la efectividad de las actividades.

 

Trabajo del cuerpo con las plataformas vobratoriasTambién las plataformas vibratorias son utilizadas como herramienta de recuperación y rehabilitación en casos de lesiones comunes y deportivas, y en la prevención de ciertas enfermedades, como la osteoporosis (ya que mejora la densidad ósea). También ayuda a mejorar la sintomatología de la incontinencia urinaria, pues refuerza la musculatura del área pélvica.

 

La práctica sobre la plataforma mejora el funcionamiento hormonal, metabólico, vascular y óseo del usuario, incluyendo su colaboración en la disminución de cortisol (la “hormona del estrés”) y en el aumento de serotonina. Otros beneficios de la plataforma vibratoria es que nos ayuda a mejorar la postura y la flexibilidad, combatiendo y aliviando también dolencias y malestares en pocos minutos de actividad.

 

Una nota de interés: 

La plataforma vibratoria está contraindicada en personas en período postoperatorio (por intervenciones que incluyen trasplantes e implantes médicos o estéticos, entre otros), enfermos de epilepsia, diabetes, trombosis (o que tengan la predisposición), migrañas, tumores, cardiopatías, tendinitis, discopatías, inflamaciones, enfermedades estacionales, congénitas o crónicas, artrosis, hernias, que tengan marcapasos o estimuladores cardíacos, que tengan heridas y lesiones, en tratamiento de antocoagulantes, embarazadas o mujeres con DIU, o que se encuentren en situaciones de extremo cansancio y/o estrés.

 


 

 

Actualizado: 19/04/2011